domingo, marzo 26, 2006

Incivicidad

Estoy furiabundo. Anoche no pude pegar ojo. Mis vecinos de arriba no pararon de hacer el amor. Yo no soy de esos que dicen follar, no señor. No. Uno es mas elegante que eso. Para que ser ordinario pudiendo decir practicar el sexo o mojar el churro. Pues mis vecinos debieron atracarse anoche. A churros, digo. O sea, a hacer el amor. Que quede claro. Nada de metánforas ni de cosas raras. Entenderme, no mojaron churros, mojaron el pene, el grande. Yo lo moje una vez y no fue agradable. Me escalde. Sin en cambio ellos disfrutaban. Toda la noche dale que te pego. La pared con un bum bum bum. Y una cosa chirriando. Ella gritaba como una perra. Para ponerme cachondo, golfa. Los vecinos de al lado tambien hacian ruido. Todos cachondos. Yo me la cascaba buenamente, sin ilusion, movido por las circunstancias.

Y yo me digo, que eso no es. Que derecho tienen a no dejar dormir. Es injusto. Quiero decir: no es justo. Que yo madrugo. Todos los domingos desde que hice la comunion voy a comprar churros con chocolate. Y no hay derecho. Por que unos gordos como los vecinos de al lado pueden atracarse a follar sin dejarme dormir. Yo no molesto. Soy un buen ciudadano. Cuando hago algo muerdo la almoada, oiga.

Que falta de projimo. Creo que me voy a quejar al defensor del pueblo.