viernes, marzo 24, 2006

El abismo del amor y el hombre atávico


El amor. Desde mi retiro, me he hecho fuerte. He madurado. Me he encuerecido. José no es ya como otros. Como los que se refugian en sus infancias de niños de bigote prematuro y monchitos rancios. Seres oscuros, traumados por atavicos complejos que les impiden disfrutar de su propia sexualidad. Jejjeje. No. José se la menea libremente. Con maña. Y con saña. Más de una vez lo he hecho en el balcón. ¿Y ha pasado algo? No. ¡Que gocen conmigo! El manubrio está para darle vueltas. Gozosamente. Con sonrisa en la boca, y el corazon limpio.

Este hilo de reflexiones se ha desbozado de algunos de mis pensamientos sobre la juventud actual. Sabeis que me preocupa. Algunas noches sueño con esa orda de jovenes que adora a muñecos de Mazinger Zeta con olor a pescado. Que viven desesperados por encontrar ese lugar de su infancia en el que todavía no le habían mirado las bragas a la vecina. Tristes seres que se la pelan pensando en mikolapices y en la primera vez que probaron las petazetas.

¡¡HUYE, LECTOR MIO!!! ¡Huye de ese mundo de fetiches anales! Mira al abismo con ojos de hombre. Deja de pelartela como un vil mono invertido y adéntrate en la edad adulta. Aquí te espera un hombre con los brazos abiertos y el puño cerrado. Un hombre que ya no le tiene miedo a su propio prepucio. Un hombre libre.

2 Comments:

Anonymous maRia said...

Muy bueno.

3:18 p. m.  
Blogger tormentadeletras said...

tu y esa mania de hablar de sexo!!

no me provoquesssssssssssss,o escribire un post de tono subido!!

;)

XX-----DD

DESDE EL SUR...brisssitasssssssssss

11:55 p. m.  

Publicar un comentario

<< Home