sábado, enero 22, 2005

El alce enredó su testuz entre las ramas

Puedo imaginarte. Te escondes detrás de tu fachada de modelo metrosexual de los anuncios de Calvin Klein para no demostrar abiertamente tu homosexualidad. Y todas las mujeres suspiran por ti, con tu libro de arte contemporáneo debajo del brazo, y tu las sonries y las engañas, ¡las engañas! Porque debajo de ese libro solo eres un vil mariquita.
Y es que, amigos, ya no se sabe apreciar al verdadero hombre, al Hombre, así, con mayúsculas,
ese que tiene pelos en el pecho, porque no se depila (como los mariquitas encubiertos con libros de arte), ese que no usa colonias de flores del bosque para tapar su olor a Macho.
No es que me importe que os lleveis de calle a todas las mujeres, no. Podeis hacer lo que querais con las feas y las bigotudas. Hay ciertos expecímenes de la especie humana que no merecen reproducirse. Asi pues, no me importa que tengais engañadas a las bigotudas, a las que nunca fecundareis porque sois unos inmundos desviados, porque asi el mundo no se llenará de pequeños monitos bigotudos en carricoches.
¡Pero que decir de las mujeres guapas! ¡Oh, oh! Se me parte el corazón cuando veo a una mujer hermosa bebiendo los vientos por un invertido que se ducha todos los días y se depila las piernas. Desengañaos, preciosas: no son mas que homoegolatras que os utilizan para tener engañados a sus padres!
España siempre ha mantenido la cultura del Macho, y la estamos perdiendo, amigos, la estamos perdiendo. Deberiamos volver a apreciar los valores tradicionales de nuestra cultura sexual. ¿Dónde han quedado los antiguos rituales de cortejo? Antes el hombre le proponía una cita a la mujer, la invitaba al cine, salían, se cogian de la mano...Ahora las mujeres llevan faldas más cortas que sus ajustadas camisetas-top, e invitan a fornicar a homosexuales camuflados tras perfumes de feromonas.
Y mientras, el Macho, los valiosos ejemplares hispánicos, se quedan en casa un viernes por la noche, en lugar de estar cumpliendo con su deber humanitario de perpetuar una especie sana, hermosa, y heterosexual.

¿Donde acabaremos? Me imagino un siglo ventiuno lleno de parejas de mujeres hermosas y homosexuales y hombres hechos y derechos que salen con lesbianas con pantalones de motivos bélicos y cabeza rapada. ¿Es este el futuro que queremos? No se vosotros, pero a mi se me revuelven todos los instentinos sólo de pensarlo.
Recapacitad, bellas, por favor.

1 Comments:

Blogger tormentadeletras said...

mi estimado sin limites:
1)lo que sirve de las personas,esta del lado de adentro!
2)si quieres mejorar la especie ,añadele...minimo,una neurona,a las bellas!!!!
3)te preocupan laS faldas cortas???...pues cuando salgas,con una falda extrema llevate una manta,Y LE TAPAS LAS PIERNAS!!!!(jeje..la ocasion hace al ladron!!)
4)mientras tu existas...."EL MACHO"....ESTA A SALVO!!!

BRISSITAS DE FALDA LARGUIIISIMA Y ESCOTES INEXISTENTES!!!!

3:56 p. m.  

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